27.01.2013
La integración laboral femenina influye en el desarrollo económico
Cerca de 1.000 millones de mujeres tendrán un lugar destacado en la economía mundial en la próxima década.

  • Se confirma que existe una clara relación entre los procesos y políticas relativas a las oportunidades económicas de las mujeres y el éxito real de la economía nacional
  • Uno de los principales desafíos es “la economía del cuidado", que identifica a las mujeres  como las  principales cuidadoras de niños,  ancianos y enfermos, responsabilidad que obstaculiza su progreso económico.
  • España, en el puesto 15 del ranking, con 63,8 puntos, es el país latino con mayor puntuación y ocupa el decimosegundo puesto entre los países Europeos del informe, en el que las mejores puntuaciones europeas son para Noruega, Suecia y Finlandia (con 70,6; 69,5 y 69,3 puntos respectivamente)
  • Los tres primeros puestos del ranking son para Australia, Noruega y Suecia, mientras que las peores puntuaciones las han obtenido Sudán, Pakistán y Yemen.

A la vista de que existen mil millones de mujeres en todo el mundo preparadas para incorporarse en la economía global en la próxima década, la consultora estratégica Booz & Company ha llevado a cabo un análisis del gran potencial de este amplio grupo y de los desafíos a los que se enfrenta.

Las mujeres desempeñan un papel fundamental para impulsar el crecimiento económico. Sin embargo, y a pesar de representar un grupo de población equiparable al de India y China, mil millones, a este creciente grupo de población no se le ha prestado la debida atención por parte de los líderes políticos.

La consultora internacional Booz & Company ha elaborado el Índice “Third Billion”, un ranking de 128 países basado en la eficacia con la que cada país está impulsando a las mujeres como agentes económicos. Se trata de una combinación de los datos obtenidos a partir de la situación económica y social de la mujer en cada país que pretende aislar los factores que facilitan el acceso de las mujeres a la economía global y determinar así la manera de lograr mayores avances en su integración.

Principales conclusiones

El índice “Third Billion” ha sido elaborado a partir de una serie de criterios tomados de los datos recopilados por el Foro Económico Mundial y la Unidad de Inteligencia de The Economist. Divide la situación económica de las mujeres en dos grupos distintos, según sus características: el primero, "inputs", identifica las medidas que el gobierno y otras entidades pueden tomar para influir en la posición económica de las mujeres. Se agrupan en tres elementos combinados entre sí: el nivel de preparación de las mujeres para incorporarse al mundo laboral, las prácticas de integración laboral del país y las políticas de apoyo al empresario.

El segundo grupo engloba los "outputs" (resultados observables) de la contribución de las mujeres a la economía nacional. Incluye cuestiones como la inclusión en el mercado laboral, el grado de desarrollo de la economía nacional y la igualdad práctica en la remuneración por trabajo de igual valor.

Resultados claves

Los resultados de este trabajo arrojan varias revelaciones acerca de las prácticas de gobierno y el progreso económico de las mujeres. "En primer lugar, existe una clara relación entre los procesos y políticas relativas a las oportunidades económicas de las mujeres y el éxito real de la mujer en la economía nacional. Llegamos a esta conclusión agrupando los 128 países en cinco grandes categorías basadas en las calificaciones obtenidas en el índice", explica Karim Sabbagh, socio senior de la consultora Booz & Company.

El grupo de países con sólidos inputs y outputs se ha denominado "en la senda del éxito", y suele corresponder a economías desarrolladas. Un segundo grupo está formado por países que están "tomando las medidas correctas" y son aquellos que han puesto en marcha una lista de políticas de inputs y están empezando a ver los frutos de este trabajo. Difieren entre ellos ampliamente en otras dimensiones políticas y sociales, e incluyen países como Malasia, Túnez y Venezuela. Por otro lado, un pequeño número de estados, entre ellos China y Camboya,  son los que se han denominado "forjando su propio camino",  que están obteniendo outputs o resultados modestos, pero aún no han establecido una base sólida de inputs.

En este grupo se encuentra España, en el puesto 15 del ranking, con 63,8 puntos, es el país latino con mayor puntuación y ocupa el decimosegundo puesto entre los países Europeos del informe, en el que las mejores puntuaciones europeas son para Noruega, Suecia y Finlandia (con 70,6; 69,5 y 69,3 puntos respectivamente. A este mismo grupo pertenecen otros países latinoamericanos como Argentina (35) y Brasil (46); junto con Uruguay, Panamá y México (38, 40, y 42 respectivamente).  

“La situación de crisis que enfrentan las economías del Sur de Europa (incluyendo España) -explica José Arias, vicepresidente de Booz & Company en España-, y las restricciones en la inversión pública y el gasto en ciertas políticas de bienestar, podrían suponer un riesgo de retroceso de los avances logrados y una ralentización del avance en la senda de mejora que estos países habían presentado en las últimas décadas. El gap Norte-Sur de Europa también presenta riesgos en este aspecto“.

El siguiente grupo de países, clasificados como "promedio", se compone de aquellos en los que se han dado pasos lentos para mejorar medidas o inputs de progreso económico de las mujeres y que, en consecuencia, no han visto grandes resultados. Naciones como Colombia, Costa Rica, Chile, Serbia y Tailandia pertenecen a este grupo.

Por último, hay países que todavía no han abordado el problema en absoluto, que han sido denominados como los que están "en la puerta de salida" entre ellos, la mayoría de los estados árabes, además de Nicaragua, Indonesia, Laos, y Nigeria. Esta categoría representa el mayor grupo de los 128 países y representan una gran oportunidad económica para muchas regiones del mundo.

Los tres primeros puestos del ranking son para Australia, Noruega y Suecia, mientras que las peores puntuaciones las han obtenido Sudán, Pakistán y Yemen.

El efecto sobre la economía nacional

Puede que el hallazgo más importante de este estudio sea el impacto de "inputs" y "outputs" en los indicadores de bienestar como el PIB per cápita, las tasas de alfabetización, el acceso a la educación, y la mortalidad infantil.

"Los datos muestran una fuerte correlación entre la puntuación obtenida en el índice y los resultados positivos en este tipo de indicadores, lo que indica que las medidas positivas destinadas a empujar económicamente a las mujeres, no sólo contribuyen a objetivos inmediatos como la integración laboral  femenina, sino que también producen beneficios a todos los ciudadanos ", explica Leila Hoteit, directora de Booz & Company.  

En realidad, todos los países tienen sus prioridades y deben combinar políticas específicas o inputs para llegar a la solución que mejor pueda responder a las necesidades de las mujeres. Sin embargo, la investigación de Booz & Company también ha localizado desafíos comunes a los que deben enfrentarse las  mujeres, independientemente del grado de desarrollo económico de su país y de su compromiso con este grupo.

"Uno de los principales desafíos a los que nos enfrentamos es “la economía del cuidado",  según DeAnne Aguirre, socia senior de la consultora. "Las mujeres son, en todo el mundo, las  principales cuidadoras de niños,  ancianos y enfermos, responsabilidad que obstaculiza su progreso económico. Los países deben ser muy cautos a la hora de determinar la forma de abordar este tema. Hay varias cuestiones en este sentido fundamentales, que deben incluir una atención generalizada y accesible al cuidado de los niños, los ancianos y los enfermos, cambios que permitan una  forma de trabajo equitativa entre hombres y mujeres y el reconocimiento de la importancia del trabajo como cuidadores privados para todos empleados, además de medidas de conciliación familiar y laboral sanas"

Invertir en la mujer para mejorar el futuro económico

Las mujeres de todo el mundo requieren además inversiones para su desarrollo desde los ámbitos  financiero, educativo y cultural. "Invertir en la integración laboral de las mujeres en el mundo empresarial  es inútil si no tienen la educación y la formación adecuada para dirigir una empresa con éxito, o si se mantiene la percepción cultural de que pueden ser competencia desde el punto de vista económico para los hombres", agregó el Dr. Hoteit. "Las medidas necesarias para crear un cambio varían según el nivel de de desarrollo económico de cada país".

"Otro obstáculo común es la falta de crédito ", explica Christine Rupp, socia de Booz & Company, "a pesar de que los microcréditos han servido para lanzar muchas empresas de mujeres, este sistema también puede tener el riesgo de limitar a estas empresas a operaciones pequeñas en el sector servicios, en lugar de fomentar  operaciones más grandes."

Aún más: en todas las áreas de apoyo al desarrollo económico de las mujeres se necesitan datos detallados, actualizados y desglosados ​​por sexo, que permitan a las partes interesadas entender mejor los problemas a los que se enfrentan las mujeres y poder encontrar así soluciones con mayor eficacia. Entre los datos, deben observarse el acceso al capital, los derechos de propiedad y la propiedad de las pequeñas y medianas empresas (PYME). Para abordar estas cuestiones se necesitan soluciones a la medida de cada país, con la colaboración de diversas entidades. La universalidad de estos retos trasciende fronteras y, sin duda, las soluciones y las buenas prácticas para una parte del mundo deberán aplicarse de manera global.

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